En una entrevista, Camilo contó que tras parir a Índigo, su mujer, Evaluna, se comió la placenta, y él la acompañó. “A mi esposa se la encapsularon y ella se la comió”, contó el colombiano y agregó: “Es muy fantástica, le tomé fotos, les mostraría, pero nosotros le pusimos aceite de oliva y nos la comimos. Es fascinante. La textura es muy fantástica”.
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